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Noticias › Dô. La Visión secreta del Karate Tradicional
Es difícil para el occidental comprender, (quizá debiéramos decir, aceptar), el concepto del Dô, en tanto Vía, Sendero, o Camino.
La primera pregunta que se hace el hombre de la civilización racional de occidente, es: “un Camino ¿a dónde?”. Materializa, convierte la idea en una cosa, en su mente y no puede sino imaginar una avenida de asfalto, como las que usualmente transita en su vida cotidiana. Esos son los elementos culturales que le han sido dados. El hombre común de las culturas asiáticas, en cambio, ha sido educado desde temprana edad en la importancia de orientar su vida por el Camino seguro de la disciplina mental y espiritual. Así, cuando se le refiere una Vía, es fácil que, dependiendo desde luego del contexto, asuma que nos estamos refiriendo a un método de desarrollo interior, esto es, espiritual y mental.
El Karate-Dô, en tanto Arte tradicional, hereda una filosofía que encuentra sus raíces, entre otras fuentes, en el Budismo. Al Japón llega esta filosofía de China, bajo la forma del Budismo Zen (Chan, en chino). De él adquiere el concepto del Camino. En el Budismo (el nombre correcto de esta Tradición es, en realidad, Budha Dharma), se afirma que las enseñanzas del Buda, son el Camino Seguro hacia el Despertar (Satori, en japonés). Por Despertar se entiende el llegar a un estado de conciencia tal, que nos permita ver la realidad tal como es, y no como lo hacemos cotidianamente. Porque, lo que hacemos momento a momento, es deformar la realidad, con nuestras emociones y actitudes perturbadas (la ira, los celos, el apego, la aversión, todas ellas, parte de una forma de ignorancia).
El Karate-Dô, en este sentido, se nos ofrece como una de las diversas Vías para llegar a la comprensión plena de la realidad. Como sabemos, en Japón hay una variedad de Vías: el karate tradicional; el tiro con arco; la espada; la caligrafía; la ceremonia del Té; los arreglos de flores. En todas ellas están de por medio métodos de adiestramiento mental a través de las diversas técnicas especializadas, en cada una de las referidas disciplinas, las cuales van complementadas sustantivamente con meditaciones especiales (unas para reforzar la estabilización de la atención; otras de carácter analítico). Es aquí donde radica la parte profunda, trascendente, secreta, de nuestro Arte, el Karate-Dô. Esto es lo que hace la diferencia entre el Karate-Dô y otro tipo de artes civiles de defensa o respecto de los deportes. Por eso no debieran caber en la práctica del Karate-Dô los aspectos competitivos que le son propios a las disciplinas deportivas. Hoy en día se corre el riesgo de que se pierdan los principios y enseñanzas tradicionales profundas del Karate-Dô, por privilegiar enfoques deportivos, competitivos o comerciales.
Resumiendo, por ahora, podemos decir que:
- El Karate-Dô es una Vía para el desarrollo espiritual.
- El Karate- Dô es un instrumento que puede ayudar a estabilizar la atención.
- Precisamente, una mente cuya atención ha aprendido a estabilizarse, constituye un medio hábil para desmantelar los fundamentos equivocados de las emociones y actitudes perturbadas.
- Así, la práctica del Karate-Dô, trasciende el mero conocimiento de ataques y defensas, o el simple ejercicio físico, que ya de suyo son aspectos muy valiosos.
- Para quienes quieran hacerlo, el Karate-Dô puede constituir, en otro nivel, un Sendero hacia el perfeccionamiento espiritual.
- En síntesis, el Karate-Dô es una Vía hacia el Satori.
Enviado por Swanescalona el Tuesday, 09 August a las 04:26:24 (197 Lecturas)
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